Separación entre mamá y recién nacido: cómo afrontar el primer día en la guardería
May 04, 2026
Nuestros consejos para afrontar mejor este momento
La primera separación entre madre y recién nacido es uno de los momentos más delicados y complejos para cada padre. La entrada al nido marca una etapa fundamental para el crecimiento del niño y representa un cambio emocional importante para la madre.
En primer lugar, es importante recordar que la separación representa un paso esencial para el desarrollo del niño; el nido, de hecho, ofrece al pequeño la oportunidad de socializar con otros niños, aprender a relacionarse y desarrollar sus capacidades cognitivas y motoras, en un ambiente seguro y estimulante.
Afrontar la separación no significa interrumpir el vínculo, sino transformarlo. Una preparación adecuada puede ayudar a ambos, madre y recién nacido, a vivir esta experiencia con menos estrés. Aquí algunos consejos útiles para hacer este paso más sereno:
- empezar con gradualidad: si es posible, es útil comenzar dejando al niño en el nido por pocas horas al día, aumentando progresivamente el tiempo de permanencia. Esto ayuda al recién nacido a familiarizarse con el ambiente y con las nuevas figuras de referencia.
- crear una rutina tranquilizadora: los niños se benefician de la rutina. Establecer hábitos diarios que incluyan el nido puede tranquilizar al pequeño, haciéndolo sentir seguro y protegido. Por ejemplo, un beso antes de entrar al nido o un objeto de consuelo para llevar consigo pueden hacer la diferencia.
- mantener la calma: los recién nacidos perciben el estado emocional de la madre. Si la mamá está tranquila y serena, el niño se sentirá más seguro. Antes de la separación, es bueno tomarse unos minutos para relajarse y afrontar el momento con positividad.
No solo el niño debe adaptarse al cambio, sino también la madre. La separación puede generar sentimientos de culpa, ansiedad y tristeza. Es fundamental reconocer y aceptar estas emociones sin juzgarse. El hecho de que el niño vaya al nido no significa que el vínculo se debilite, al contrario: a menudo, los momentos compartidos fuera del nido se vuelven más intensos y apreciados.
Compartir con otras madres que están atravesando el mismo proceso puede ayudar a sentirse menos sola y a descubrir que ciertas emociones son completamente normales.
El consejo es aprovechar este tiempo, en que el niño está en el nido, para dedicarse a sí misma, ya sea para trabajar, hobbies o simplemente para relajarse. Esto permitirá recargar energías y afrontar la vida diaria con más serenidad.
Esta fase es una oportunidad para que ambos crezcan: el niño descubrirá nuevas realidades y desarrollará su autonomía, mientras que la madre tendrá la oportunidad de redescubrirse a sí misma y fortalecer el vínculo con el pequeño.